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El niño que aprendió a volar - Epilogo

Lentamente, Clark abrió los ojos. La luz que bañaba el lugar era tan intensa que lastimaba su retina o al menos esa era la impresión que causaba. De a poco la intensidad bajó hasta hacer el lugar visible, fue entonces que se dio cuenta que la iluminación a su alrededor era la normal, eran sus ojos los que estaban un poco sensibles. Desorientado, tardó unos segundos en reconocer la alcoba de descanso de su Fortaleza de cristal. Tambaleó con los primeros pasos que dio para salir de la cama y luego de ponerse su uniforme azul con el escudo pentagonal en el pecho, fue hasta la sala de controles.

, dijo en su cabeza la voz de Imra, quien lo esperaba en la sala.

, preguntó, todavía mareado.

.

Imra se puso de pie y seguida por Clark, comenzó a caminar por un pasillo a la derecha, que conectaba con un amplio salón de exhibiciones en medio del cual estaba estacionada su capsula del tiempo.

.



Clark la miró a los ojos y le contestó sin mover los labios, usando el mismo canal telepático por el que ella le hablaba, una técnica que con los años que llevaban de conocidos, había aprendido a dominar.

. Clark contuvo un sollozo y aceptó con agrado el abrazo de su amiga del mañana. .

, contestó Imra con absoluta certeza. .

Clark no estaba decepcionado pero no sorprendido. En su larga carrera se había topado con situaciones similares y sabía que las respuestas rara vez eran servidas en bandeja de plata.

Con un beso en la mejilla se despidió de Imra, quien usó su capsula del tiempo para regresar a su propia época. Luego, preparó algunos soportes para las mentiras blancas que iba a tener que dar para justificar su ausencia en el trabajo. Antes de salir, recordó con nostalgia aquella noche en que se vio a si mismo volando sobre los cielos de Smallville y como de niño, soñaba con poder volar como aquel hombre misterioso. Sonrió, ajustó la capa roja a su cuello y de un salto abandonó su Fortaleza en el ártico. En pocos minutos recorrió la enorme distancia que lo separaba de su querida Metrópolis, en la costa Este norteamericana.

Si, definitivamente había aprendido a volar.

Capítulo anterior: Arriba, arriba y a volar

Comentarios

  1. Bueno, finalmente hemos alcanzado el final de esta historia. Se que he omitido muchas descripciones pero abusivamente he asumido que el lector conoce lo suficiente de la historia de este ícono como para llenar los espacios faltantes. Espero que así sea y que eso no haya afectado la experiencia de esta lectura.

    No siendo más, espero este viaje haya sido de su agrado tanto como fue para mi el visitar esos años de Clark en Smallville. Así que como siempre, hasta una próxima ocasión ;)

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